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domingo, 26 de abril de 2020

Cesantía por Pandemia... Ahora es cuando

Seguro de cesantía: quién lo paga y cuándo se cobra - AS Chile
Foto tomada prestada, del sitio web de radio Concierto.

La obligada y, huelga decirlo, necesaria cuarentena, no ha afectado a todos por igual. Como siempre, los principales afectados son la clase trabajadora, lo que se manifiesta con mayor crudeza aún en aquellos que tienen o tenían empleos precarios, son los primeros en perder su fuente laboral; en segundo lugar los con sueldos más bajos, que, con su escasa capacidad de ahorro quedan a merced de un exiguo seguro de cesantía, una de las más  "brillantes" soluciones del Gobierno, junto con la ley de "protección" al empleo, que los deja prácticamente en la calle, con muy pocas herramientas para subsistir; de los empleos informales ni hablar, están en el extremo con más carencia de los trabajadores.

Haitianos contagiados con Covid-19 son trasladados a residencias sanitarias y el caso reinstala debate por arriendos inescrupulosos a inmigrantes
Foto tomada prestada, de El Mostrador

Otra "joyita" del Modelo Social en que nos encontró la plaga es la xenofobia, el racismo, la falta de empatía, la falta de sensibilidad. Es cuestión de recordar lo que pasó con un grupo de Haitianos, contagiados, en un cité de Quilicura, con los vecinos reclamando para que los sacaran de allí, porque tenían temor y los periodistas de farandulandia, dígase Julio Cesar Rodríguez, "avivándoles  la cueca". A ninguno de ellos se les ocurrió pensar que hay gente, haitianos, chilenos, o de la nacionalidad que sea, personas, que si no salen a trabajar, en lo que sea, para ganarse unos pesos, no comen, nadie tiene un beneficio para ellos, nadie les va a alimentar a los hijos mientras ellos están encerrados donde sea. Perdonen que sea tremendista, pero tenemos que entender que cualquiera de nosotros si estamos entre la encrucijada de morirnos de hambre o arriesgarnos a una enfermedad, siempre preferiremos lo segundo, nadie elige la inanición, es, incluso, cuestión de instinto.

Comprendo que desde la coyuntural situación de privilegio en que nos encontramos, nos cueste aquilatar en su debida dimensión la situación de centenares de miles de personas que, en nuestro país, están quedando sin trabajo, sin la posibilidad de alimentar a sus hijos, sin poder atenderse de otras enfermedades, porque no tienen como ni donde, sin poder cuidar y atender como es debido a sus adultos mayores.

Entonces, ahora es cuando...

Ahora es que tenemos que ser solidarios, porque simplemente no imagino otra forma de vivir ante tantas necesidades, ante tanto drama que viven nuestros compatriotas y hermanos extranjeros, que eligieron este país esperanzados en una mejor calidad de vida.

No se ustedes, pero no puedo sino pensar todos los días en ellos, que tal vez mañana podemos ser nosotros, y vaya que cuesta conciliar el sueño, vaya que duele que haya tanto prójimo abandonado a su suerte.

Porque el Estado no se va a hacer cargo compañeros, primero porque en el fondo no les importa, o les importa menos que la macro economía, porque para ellos, lo que cuenta es "que las instituciones funcionen", como si eso fuera lo único importante, que lo es; en segundo lugar, aunque se haga cargo, tampoco será suficiente, porque hace rato que el Estado renunció a garantizar nuestros derechos, hace 47 años ya, para ser precisos, y le regaló todos los medios al sector privado, incluidas nuestras cotizaciones.

Y de los grandes empresarios, no es mucho lo que podemos esperar, ya ven, como muestra un botón, los dueños de las AFP repartiéndose jugosas utilidades, mientras los trabajadores perdimos millones con su modelito y su gestión de nuestros fondos. Las grandes cadenas de supermercados, refocilándose con las alzas de los alimentos y vendiendo un 50% más de lo que vendían en meses "normales"... las Isapres alzándonos los precios de los planes y negándose a cubrir el coronavirus...

Somos nosotros, la clase trabajadora, los que tenemos que apoyar a los nuestros, a los que hoy sufren con más dolor los efectos de la pandemia.

Y cuando digo trabajadores, digo todos los trabajadores, todos los que vivimos y dependemos de nuestro sueldo, obreros, empleados, médicos, profesores, cajeros, jardineros, ingenieros, Etc.

¿No confía en ningún colectivo que esté coordinando la ayuda?, pues bien, más de alguien cercano, de su familia, de sus amigos, seguro sabrá de algún caso digno de apoyar, contáctelo usted mismo, pregúntele cuales son sus mayores urgencias y tiéndale  una mano, una mano digna, no se trata de limosna ni de caridad, se trata de solidaridad, la única forma de ayudar respetando al otro o la otra, haciendo honor a su dignidad, si, esa misma por la cual estábamos luchando y seguiremos luchando.

Y si usted es de los que cree, honesta y sinceramente en el Modelo Económico y Social de Chile, con más razón tiene que tender una mano, porque este es un Modelo que usted claramente ha sostenido y hoy ha quedado de manifiesto que no nos sirve verdad? Y como usted es buena persona y quiere mirar a los ojos a sus hijos  cuando se van a dormir y usted les desea buenas noches, estoy seguro que solidarizará, porque una buena persona no puede simplemente cerrar los ojos y esperar que todo pase, no puede decirle a sus hijos que mañana saldrá el sol, cuando es evidente que tenemos tormenta para rato, no puede simplemente amar a sus hijos y no pensar en el sufrimiento de todos los hijos del mundo.

Ah, por supuesto, cuando solidarice, hágalo sin estridencias, sin televisión de por medio, sin que una mano sepa lo que hace la otra, sin exponer al que nos necesita, verá que bien se siente.

Como despedida, les dejo unos versos escogidos de la Canción de Pablo Milanes "La vida no vale nada", que en su conjunto tiene otro contexto, pero que en estas estrofas calza muy bien con lo escrito.

La vida no vale nada
Si no es para perecer
Porque otros puedan tener
Lo que uno disfruta y ama

La vida no vale nada
Si yo me quedo sentado
Después que he visto y soñado
Que en todas partes me llaman

La vida no vale nada
Si escucho un grito mortal
Y no es capaz de tocar
Mi corazón que se apaga

La vida no vale nada
Si en fin lo que me rodea
No puedo cambiar cual fuera
Lo que tengo y que me ampara

Y para los que se animen, les dejo un enlace al tema completo:

lunes, 13 de abril de 2020

A que nos llevará la Pandemia? Expectativas vs Realidad

A que nos llevará la Pandemia? Expectativas vs Realidad



Desde el 18 de Octubre de 2019, veníamos con un impulso liberador, un despertar de conciencia potente, prometedor, ya Chile nunca será el mismo nos decíamos y nos regocijábamos del paisaje urbano que cientos de miles de compatriotas dibujaban en las calles, con sus sola presencia, armados de coraje, de humanidad, de Dignidad.
Ni los saqueos ni los atentados incendiarios, sospechosamente facilitados por una falta de vigilancia policial, siempre tan ocupada en reprimir violenta y brutalmente toda expresión social que pueda poner en peligro la persistencia del modelo neoliberal, nada de eso decía, lograba opacar este gran despertar del pueblo chileno, ese maravilloso ejercicio de dignidad a toda costa, esa valentía épica, esa solidaridad emocionante en el codo a codo, esa mirada llena de esperanza en que, por fin, el pueblo se rebelaba de verdad ante tanta injusticia, ante tanta ignominia, ante tanto abuso y desigualdad.




Pero llegó la pandemia, que nació en China, pero a los Chilenos nos llegó desde Europa, desde lugares a los que solo un sector privilegiados puede llegar, entre los que me incluyo, pese a pertenecer a la clase trabajadora, pero con la suerte de tener un trabajo estable y bien remunerado, cosa que lamentablemente en nuestro país es realmente un privilegio y no un derecho.

Y ahí se chingó todo (como decíamos en mi barrio cuando pequeños) porque aparte de las traiciones vergonzosas de una buena parte de los partidos de oposición, que ya habían negociado generosamente con el oficialismo para buscar una salida arreglada, como para el fin de la dictadura de Pinochet, al gobierno le llegó el "alivio" (es fuerte decirlo, pero los hechos así lo demuestran) del coronavirus, el pueblo, escéptico en un principio, no tuvo más remedio que rendirse a la evidencia de que la pandemia era real, fuera natural o provocada, pero absolutamente real y por tanto, fiel al principio y la experiencia de que el pueblo cuida al pueblo, porque del modelo no se espera nada bueno, nos plegamos a la cuarentena, al distanciamiento social, tan conveniente para el gobierno, pero tan realmente necesario para nosotros.

Se acabaron las protestas masivas, la posibilidad de parar los servicios porque la pandemia ya los paró y nuevamente, los más postergados por el modelo vuelven a sufrir los estragos de la desigualdad, porque aunque algunos digan que esta es una enfermedad de los cuicos, a quienes más afecta es, adivinen, al pueblo, principalmente a ese pueblo que tiene trabajos precarios, temporales, que no puede "teletrabajar" porque no tiene las herramientas o simplemente porque no se puede cortar el pasto desde un celular.

Y he aquí la cuestión que da el título a este escrito, Expectativas vs Realidad:

He leído a filósofos, periodistas, dirigentes sociales, políticos, especulando sobre el futuro, merced a los supuestos efectos que la pandemia tendrá sobre nuestras conciencias, haciendo profecías que en mi parecer son más bien buenos deseos que real posibilidad que se produzcan.

Algunos dicen que el capitalismo será reemplazado por un comunismo o socialismo de los nuevos tiempos, o algo así.

Por favor, ustedes son inteligentes, léase comunismo o socialismo como una filosofía, una ideología si se quiere, no como partido comunista o socialista de Chile, que de comunistas o socialistas les queda bien poco.

Otros dicen que el coronavirus nos hará más más sensibles, mas solidarios ,más colectivista, menos egoístas, más amorosos, menos odiosos,  más humanistas, menos materialistas, en síntesis, más justos ¿A quienes? me pregunto yo, ¿a los mismos de siempre, es decir a una población ínfima?

Como quisiera creer que así será, pero la ruda realidad se encarga de despabilarnos apenas asomamos la cabeza a un discurso o medida oficial:

¿Más sensibles, más solidarios? que dirán de esto aquellos que se fueron a la playa el fin de semana largo, o los que viajaron en helicóptero a alguna de sus segundas terceras o enésimas propiedades, ustedes creen que a eso tipos o tipas les importa un soberano rábano lo que le pase al prójimo?

¿Más humanistas menos materialistas? A ustedes les parece que las medidas del gobierno para proteger el Modelo económico y las empresas, por sobre la protección de las personas, de aquellos que si no trabajan no comen, de aquellos que tienen trabajo y vivienda precarios, conducen a un mundo más humanista?

¿Más amorosos, menos odiosos? se han dado una vueltecita por las redes sociales? Uf... ahí si que hay amor. O peor aún, se han enterado como ha aumentado la violencia intrafamiliar en cuarentena, cuantas mujeres están siendo abusadas por sus parejas?

¿Más colectivistas, menos egoístas? de muestra un botón, se enteraron del condominio donde les pidieron a los residentes que trabajan en salud que no volvieran por ahí? o del enfermero que encontró un letrero en la ventana de su departamento pidiéndole que no regresara por ahí, que se fuera.

¿Justos? ¿Que les parece el numerito del gobierno?, aprovechar una tragedia como el coronavirus para liberar a los criminales de lesa humanidad, a esas bestias que asesinaron, torturaron hicieron desaparecer, degollaron, abrieron vientres y tiraron al mar a compatriotas nuestros solo por el hecho de profesar una ideología distinta de la de ellos, Maquiavélico diría yo, siendo suave.


Como me gustaría creer que, por el solo expediente de una tremenda tragedia cambiaremos en la dirección que tantos deseamos, pero lamentablemente los hechos, nos dicen que no será así.

Así es que no nos quedará otra que seguir porfiando, que cuando pase esta tragedia, volvamos con más bríos a luchar por nuestros derechos, por nuestra Dignidad.

El nuevo mundo que queremos construir no llegará a golpear la puerta de nuestra casa, somos nosotros los que tenemos que caminar en su busca, codo a codo con las nuevas generaciones.

Porque la redención, la libertad, la justicia, la igualdad, la dignidad, nunca han sido fruto de un hecho fortuito o mágico, solo llegan cuando las mayorías toman conciencia y salen a la calle a luchar por ello.

Nunca más sumisión